Feb10

El día de Galunggan en Bali

Categoría // Isla de Bali

Una tradición ancestral que sigue viva en Bali

El día de Galunggan en Bali

El eterno deseo del hombre de controlar y entender el misterioso proceso de la naturaleza; el miedo a lo fantasmal y a lo intangible; el poder del fuego, el viento o el agua hizo que los balineses comenzaran a adorar a los elementos del mundo en el que vivían. Sólo con la existencia de fuerzas físicas y espíritus poderosos se podía explicar el perpetuo movimiento del sol y la luna, las corrientes del mar, los movimientos de las nubes, el viento que azota las hojas de los árboles, los relámpagos, truenos y la lluvia.

Los balineses y la religión

Templo de Tanah Lot

Los Balineses entienden que la salud, la fertilidad y el éxito es atribuido a la armonía de estas fuerzas mágicas. Mientras que los terremotos, erupciones volcánicas, epidemias y las pérdidas de cultivos son atribuidos al enfado de los espíritus por culpa del hombre.

Dejando sus destinos en manos de seres superiores que se harían cargo de sus necesidades y en los que podrían depositar la responsabilidad de sus fracasos, los Balineses primitivos crearon una especie de panteón para adorar a sus seres supernaturales. Era aquí donde podrían ganarse su buena voluntad mediante ritos, ofrendas y sacrificios.

Rituales en Bali

La adopción de nuevos elementos en los panteones dio fruto a un desarrollado sistema de rituales y actos de magia que sigue vivo en nuestros días y que día a día se respira por los pueblos y aldeas de esta Isla.

Los Balineses hicieron de la isla un mundo mágico poblado por dioses, seres humanos y demonios, cada uno ocupaba un nivel o rango diferente: en lo más alto viven los espíritus divinizados de sus ancestros que habitan en las cumbres de los volcanes que forman la isla. En el medio los seres humanos comunes¬ -estaríamos entre las cimas de las montañas de los ancestros y el mar. Los mares de Bali y lo que hay debajo es donde habitan los demonios y gigantes, los enemigos de la humanidad.

Emplazado pues entre estos dos polos de donde emanan las fuerzas opuestas, discurre la vida balinesa y su rutina diaria. Resumiendo mucho, se puede decir que esto es el origen de su organización social, su ética, sus costumbres y su arte.

Fran celebrando el día de Galunggan

La cultura de la isla se moldea por un sistema de reglas tradicionales subordinadas a las creencias religiosas. Por este sistema se regula cada acto de sus vidas que buscan estar en armonía con las fuerzas naturales. Estas fuerzas se presentan divididas en la cultura balinesa: la mujer y el hombre como principios de la creación; derecha e izquierda, arriba y abajo como principios de lugar, dirección y rango. También se escenifican la fuerza y la debilidad, la salud y la enfermedad, lo puro y lo impuro, lo sagrado y lo profano. Para resumir más todavía: El bien y el mal, la vida y la muerte.

La religión es para los balineses raza y nacionalidad. Su sistema religioso está totalmente interiorizado en su vida social, de hecho, se desarrolló una ley (adat) por la cual las fuerzas sobrenaturales quedan controladas bajo la cooperación armoniosa de todos los miembros de la comunidad que fortalecen y mantienen vivo el estado saludable de las aldeas y pueblos.

Galunggan

Templos llenos de ofrendas
Balineses preparandose para el Galunggan

Es durante el Galunggan cuando los balineses celebran la llegada a su tierra de los espíritus ancestrales. Las divinidades y los dioses vuelven durante unos días a las casas de sus descendientes. Los espíritus son recibidos con multitud de ofrendas. Se decoran y limpian con mucho mimo los hogares de Bali; a primera hora de la mañana de hoy habrán cocinado el tradicional lawak, y seguro que los responsables de cada rama familiar habrán estado deliberando qué templos y familiares van a visitar. En todos los rincones de la isla, delante de cada casa balinesa se pueden ver estos días los penyors; adornos hechos de cañas de bambú que se colocan muy altos para que sean vistos desde las cumbres de las montañas donde habitan los dioses. Los penyors van acompañados de un pequeño altar de bambú. Desde la punta de estos curiosos adornos cuelga un lamak en largas tiras de hoja de palma. Hay que ponerlo todo perfecto porque los huéspedes que visitan la isla estos días son muy especiales.

Los Balineses pasan el Galunggan en familia, rezando en sus templos y visitando a sus familiares cercanos, festejando así el poder del bien sobre el mal.

Templos llenos de ofrendas
Balineses preparandose para el Galunggan

Kuninggan

En 10 días habrá otra celebración que acompaña al Galunggan y se llama Kuninggan, el día de todas las almas. Nuevas ofrendas y lamaks adornarán las calles de esta mágica isla también durante el Kuninggan. Ese día acompañaremos a nuestro amigo Paco para que nos enseñe cómo viven él y su familia esta fiesta de todas las almas.

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